Descansar en la Isla de Guadalupe en el Caribe | Viajando con Fran

Descansar en la Isla de Guadalupe en el Caribe

Guadalupe, o Guadeloupe como es su nombre real en francés, es un conjunto de islas en el sureste del Mar Caribe que todavía están regidas por el gobierno francés. En realidad son 5 grupos de islas, siendo las 2 principales Basse-Terre y Grand-Terre. Estas dos últimas, están separadas por un estrecho brazo de mar y juntas tienen la forma de una mariposa con sus alas desplegadas. Ambas están conectadas por dos puentes, y contrario a lo que se puede inferir de sus nombres, Basse-Terre es la más grande de las dos.

Nosotros empezamos nuestro día temprano en el crucero, pero esta vez fuimos a desayunar al buffet. Más opciones, pero otro mundo comparado con el restaurant. Lleno de gente, mucho ruido. Prefiero empezar la mañana más tranquilo. Nunca tengo problema para levantarme temprano, soy una persona de mañanas, pero las prefiero tranquilas, eficientes y productivas; y para eso tienen que ser calmas. El buffet era un lío de gente, descontrolada, que parecía “luchar” por la comida, y eran recién las 8 de la mañana.

Bajamos a tierra ese día en el puerto de Point-a-Pitre, capital de Guadalupe. A las 9 ya estábamos listos para empezar nuestro recorrido en la isla. Point-a-Pitre está ubicada en la isla de Grand-Terre, la más chiquita, el ala derecha de la mariposa, y fue ahí donde nos quedamos todo el día.

Estábamos agotados del ritmo de recorrida que habíamos tenido los días anteriores. Una isla distinta cada día es fantástico, pero al querer visitar y conocer la mayor cantidad de lugares y atracciones posibles, llega un momento en que se necesita un descanso. Guadalupe fue nuestro descanso.

Caminamos un rato por el centro de la ciudad, pasamos por una calle donde estaban preparándose para un desfile de carnaval que fue esa misma tarde, y llegamos a una plaza donde estaba emplazado un mercado de especias muy pintoresco. El mercado de San Antonio.

isla de guadalupe en el caribe

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De ahí, nos fuimos hasta la terminal de ómnibus. En el camino pasamos por un puente donde había varios puestos “tipo feria” que vendían pescado fresco y diferentes mariscos y “animalitos” de mar. Todo recién pescado. Algunos los tenían en baldes con agua y los “preparaban” ahí a la vista de los transeúntes curiosos.

isla de guadalupe en el caribe

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Caminamos y caminamos, hasta que llegamos a la parada del colectivo que teníamos que tomar.

isla de guadalupe en el caribe

Uno de los espectaculares murales mostrando la gran influencia de la música en este pueblo caribeño

Si quieren ver más fotos de murales de Guadeloupe, pueden visitar mi cuenta de Instagram: Viajando con Fran

En la parada, mientras le estábamos sacando unas fotos a una construcción del futuro puerto de la ciudad, se nos fue el colectivo que teníamos que tomar. Esperamos unos 10 minutos y llegó el próximo. Con nosotros también viajaron varios de los integrantes de la tripulación. Fueron 3 €  cada uno por 1 hora de viaje hasta la mejor playa de la isla: St Annes.

El cantante (tenor) del espectáculo de la noche anterior, al que no pude ir por quedarme dormido, viajó adelante nuestro en el colectivo. Tenía cero pinta de tenor, pero todos lo felicitaban, así que debe ser muy bueno.

Llegamos a Saint Anne, y el olor a las especies de los puestos callejeros al costado del mar, era un deleite para el olfato. Todos muy coloridos, con ese estampado típico caribeño, ese cuadriculado, siempre en los tonos rojos, naranjas, amarillos y algún que otro verde.

isla de guadalupe en el caribe

Caminamos un poco, hasta que encontramos un lugar donde no había tanta gente. La playa, que es muy extensa, ya estaba llena. Nos quedamos toda la tarde a un costado, al inicio de la playa, para no estar en el medio de la muchedumbre.

isla de guadalupe en el caribe

El agua es la más transparente de todas las playas que visitamos en este viaje. La playa es muy buena, pero a mí gusto, demasiada gente.

Nos tiramos a descansar y no hacer nada, literalmente. Cada tanto íbamos al agua a refrescarnos. Cerca nuestro, en el agua, había una pareja grande de porteños charlando con una señora del interior. El señor de Buenos Aires era el típico porteño que se la sabe todas, hablando todo el día de política y economía. Criticando todo, y recomendando soluciones. Ojo! A mi me interesa mucho la política y más la economía, y en Argentina hay muucho para discutir y analizar. Siempre digo que es el país perfecto para hacer una tesis doctoral de economía. Pero dale, estábamos en el medio del paraíso, y tener que escuchar al típico porteño quejoso de la situación económica argentina y la típica comparación con los países del primer mundo, era demasiado. Relajá, disfruta un segundo de la playa y de la tranquilidad del Caribe, desenchufá de la realidad un poco!

isla de guadalupe en el caribe

Semejante paraíso y la gente que no desenchufaba, dale!

Al mediodía, mi hermano y mi papá fueron a comprar fiambre y pan a un supermercado cercano y nos armamos unos sandwiches en la playa.  De repente se nubló como por media hora, por suerte hacía calor, así que no había problema y la gente seguía en el agua.

isla de guadalupe en el caribe

Siempre las fotos hacia la derecha, hacia la izquierda estaba lleno de gente. Nosotros nos quedamos en una punta para no estar apretados.

isla de guadalupe en el caribe

Nosotros muy tranquilos, probando nuestra última adquisición: el selfie stick para la también nueva gopro. Subí esta foto a Instagram en el día del hermano, y las chicas se volvieron locas por el Fede.

 

Al lado nuestro alquilaban motos de agua, barquitos y tablas de windsurf a los turistas. Los precios en euros eran un poco altos, así que no hicimos nada más que disfrutar del mar y de la playa de forma más tranquila.

isla de guadalupe en el caribe

Cuando nos cansamos de la playa, fuimos a caminar un poco por la zona, pasamos por una iglesia chiquita y muy vieja, recorrimos una mini feria con artesanías y fuimos a la parada del colectivo para volver a Point-a-Pitre.

Volvimos a pasar por el puente, los vendedores de pescado ya se habían ido. Pasamos por la plaza, el desfile de carnaval ya había pasado. Se estaba haciendo de noche, pero nos quedaban varias horas en tierra hasta que el barco zarpara al siguiente destino.

Las opciones eran volver al barco a comer como loco y estar desconectado (no me acuerdo ya, pero el wifi del barco salía algo así como 27€ la hora, una locura!), o buscar un lugar con wifi gratis donde se pudiera estar un tiempo razonable sin consumir mucho.

Terminamos en un KFC (siempre las franquicias yankees aportando a la conexión wifi a costos bajos). Picamos algo, el resto de la familia estuvo un rato y se volvió al barco, yo me quedé casi 2 horas aprovechando y poniéndome al día con el mundo después de varios días.

Ya de noche, volví al barco, comí algo rápido y fuimos todos la teatro a ver el espectáculo de Sherlock Holmes. Antes de arrancar y después de la típica previa del equipo de entretenimiento, tuvimos una sorpresa. La directora de entretenimiento del crucero, presentó a uno de lo chefs del restaurant de sushi del barco como un gran cantante.

Nadie creía que el pequeño japonés pudiera cantar mucho, sobre todo por la voz que tenía cuando hablaba. Pero de repente agarró el micrófono y salió una voz increíble. Nadie lo podía creer, era mucho mejor que los cantantes del barco, la rompió el sushi itamae. Fue impresionante, se caía el teatro de tantos aplausos.

Siguió el show de Sherlock que fue genial. Un musical con muchas acrobacias y hasta un poco de magia, muy entretenido. De ahí, nos fuimos a comer al restaurant y a dormir. Al día siguiente nos esperaba un largo recorrido por la última isla del crucero: Sint Maarten – Saint Martin (recorrimos ambos lados).

Hasta la próxima!

Mi espíritu emprendedor y mis ganas de conocer de mundo me llevaron a dejar atrás la vida de oficina y perseguir el sueño de convertirme en nómada digital. Siempre estoy buscando nuevas oportunidades, no me puedo quedar quieto.

2 Responses to Descansar en la Isla de Guadalupe en el Caribe

  1. Nora 16 mayo, 2015 at 4:42 pm #

    Querido Fran: con mucha humildad me atrevo a decirle que nuestras experiencias de viajes con su abuelo fueron como semillas que cayeron por suerte en tierra muy fértil, primero nuestras hijas y luego nuestros nietos; esperando que “nuestra siembra” signifique una “gran cosecha” para nuestra descendencia, con todo mi cariño, su abuela Nora

    • Francisco Ortiz 17 mayo, 2015 at 8:16 pm #

      Como no me va a gustar viajar, si cada vez que me tenía que quedar en la casa de ustedes o de los otros abuelos, porque papá y mamá estaban de viaje por algún congreso, estaba todo el día escuchando de sus viajes años atrás, cuando casi nadie viajaba y los viajes eran mucho más largos que ahora.
      Como no me va gustar leer y escribir, con una abuela tan culta y curiosa, que cada vez que no sabía una palabra me mandaba (y todavía me manda) a “desburrarme” con el diccionario o con la enorme colección de enciclopedias que tiene.
      En fin, da para escribir todo un articulo entero (ya lo voy a hacer en algún momento). Un beso grande abuela! Y muchas gracias por tanto!!

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